
Para el pacífico y alejado pueblo de Mamiña, tener internet en estos momentos es tan fundamental como el agua.
Casi tan valioso como el agua
Durante siglos, los poblados atacameños han luchado por tener algo para beber. Ahora, lo hacen por insertarse en el mundo de la tecnología y las telecomunicaciones. Y uno de ellos lo logró con creces.
Para llamar por teléfono de Santiago a Mamiña no es necesario marcar código de área. Basta con digitar un número de siete dígitos, como si fuera una llamada local y en segundos, alguien a 2.700 metros sobre el nivel del mar y a casi 2.000 kilómetros de distancia de la Región Metropolitana contestará en un ancestral acento quechua.
"En el año 1997 nos ganamos un fondo para construir una biblioteca pública y desde un principio tuvimos la idea de que además de libros, hubieran computadores e internet. O sea, una biblioteca digital", explica Octavio Herrera, quien fue presidente de la Comunidad Indígena de Mamiña durante dicho período. Y agrega: "Necesitábamos mejorar los servicios turísticos en esa área, ya que sólo había un teléfono público en el pueblo".
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Escrito por: Daniel Fajardo C.

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